Sobre mí

Mi nombre es Fidel Ramos y soy un friki, y de los gordos, aunque ya no en el sentido literal de la palabra. Tengo tantas aficiones e intereses que me es imposible llevarlos todos adelante, los voy aparcando iterativamente, incapaz de dejarlos de lado para siempre. Haciendo una lista rápida, aunque me deje algo en el tintero, me interesan: los ordenadores, la informática, Internet, la programación, el software libre, Japón y el japonés, anime, manga, juegos de rol, videojuegos, el go, el Dance Dance Revolution… y como me suponía, creo que se me olvida algo. Lo que importa para este blog es que me encanta el japonés.

Hace quizás unos 8 o 9 años me fui interesando más y más por el anime y el manga, maravillado por series ahora legendarias como Neon Genesis Evangelion o Cowboy Bebop. Sí, de niño veía Bola de Dragón, Chicho Terremoto y muchas otras series, pero para mí no eran más que otros “dibujitos”, no las reconocía como japonesas. Total, que un verano, hace justamente 5 años, pensé en aprender japonés para poder entender la versión original. “No es más que otro idioma”, pensé. Tras devorar los cursillos de japonés que pude encontrar en Internet aprendí los silabarios hiragana y katakana, y algo de gramática básica, pero me dí cuenta rápidamente de que si quería aprender de verdad necesitaba un curso más formal.

Afortunadamente en mi universidad hay un Instituto de Idiomas, que ofertaba 4 cursos de japonés. Los completé todos, y con nota. Cada año me gustaba más el japonés, dedicaba horas a estudiar el idioma, era (y es) puro hobby. Incluso creo que estudié más horas de japonés que de la mayoría de las asignaturas de mi carrera. Gracias a esas horas invertidas superé el nivel 2 del Nihongo Nouryoku Shiken, el prestigioso examen de capacitación en lengua japonesa, tras 4 años de estudio, y sin pisar Japón.

Con todo lo dicho no es de extrañar que desde hace casi 3 años ir a Japón y vivir allí un tiempo ha sido mi sueño a corto plazo. Por eso este viaje representa un importante paso en mi vida. Si hay suerte quizás encuentre un empleo decente en tierras niponas, y me quede a vivir allí hasta que me aburra. O quizás me gaste todos mis ahorros y tenga que volver a casa. En cualquier caso estoy seguro de que va a ser una experiencia realmente inolvidable, y muy positiva para mí en todos los aspectos. Este blog dará constancia de los momentos buenos y malos, aunque espero que los primeros sean mucho más abundantes.


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