El día 17 por la mañana cojo el avión de regreso a España, y el mismo día por la tarde/noche llego a Madrid. Mis esfuerzos por encontrar trabajo en Japón han caído en saco roto, pero en ningún momento me he arrepentido del viaje. Es increíble la de cosas que he hecho y los sitios que he visitado en tres meses. Hay gente que ha venido más veces y más tiempo a Japón y no tiene tantas experiencias.
Mi idea original sobre el trabajo es que yo contactaría con empresas, que me harían entrevistas y si alguna me contrataba me daría el Certificado de Eligibilidad (zairyuu shikaku nintei shoumeisho, 在留資格認定証明証), con el que conseguiría el visado de trabajo en unos días. La triste realidad es que sin tener ya un visado de trabajo ninguna empresa de las que he contactado me ha concedido siquiera entrevista. La paradoja de que para tener el visado de trabajo necesitas una empresa que te contrate, pero para que te contraten necesitas el visado de turista es al parecer el problema universal del emigrante. Romper el círculo vicioso a veces requiere estar o trabajar de ilegal en el país durante un tiempo, pero no estoy dispuesto a pasar por ahí.
Así las cosas volveré a España con ánimos renovados, un poco más sabio, con muchas ganas de reencontrarme con mi familia y mis amigos, y con una colección de manga digna del Guiness. Pienso estar unos meses de “descanso” en Sevilla, pero me plantearé buscar trabajo en Europa, quizás en alguna empresa con presencia en Japón con la esperanza de que me transfieran en el futuro cercano.
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